El proceso del reciclado del plástico: todo lo que necesitas saber

Vivimos en un mundo finito donde los recursos son limitados. Por eso es tan necesario el reciclado del plástico. Con él no solo conseguimos reducir la contaminación y el tamaño de los vertederos, sino que le damos una nueva oportunidad a la materia prima y reducimos el consumo de petróleo. El plástico de una botella puede seguir siendo útil en otros artículos. Por poner un ejemplo, se puede aprovechar para fabricar fibras para tejidos. Es posible que alguna de las prendas que llevas hoy fuera una botella de agua mineral hace un año.

Pero ¿cómo se consigue este cambio? Todo empieza en nuestras conciencias, cuando asumimos como necesario responsabilizarnos de nuestros residuos. Y sigue con el gesto de tirar las botellas de plástico en el contenedor adecuado. La cadena empieza en cada uno de nosotros, veamos cómo sigue.

El proceso del reciclado del plástico

Cada vez que tiras una botella de agua mineral al contenedor amarillo, pones en marcha un proceso que, literalmente, hace de este mundo algo mejor, más sostenible y más limpio. A continuación, te resumimos los pasos genéricos del reciclaje del plástico, que pueden realizarse en una única planta o en varias.

Recepción, inspección y clasificación

Los residuos plásticos son recogidos puerta a puerta (en el caso de los domésticos) o pueden proceder de las industrias y el sector agrícola. Se transportan a las plantas donde se pesan y valoran.

Los plásticos son inspeccionados y clasificados para controlar la calidad del residuo, sus características y su material. Se separan según sea tu tipo y se retira lo que no deba seguir el proceso de reciclado. Por eso es tan importante que acertemos al tirar los plásticos en el contenedor adecuado.

Es usual que una empresa se dedique exclusivamente a la recogida y clasificación de los residuos plásticos. Si es así, otra empresa compra ese plástico y lo recicla, continuando la cadena. En cualquier caso, los plásticos seleccionados son lavados y se les retiran las partes que no deban pasar a la siguiente fase. Por ejemplo, etiquetas de papel, arandelas de metal o cualquier otro material que no sea, estrictamente, plástico.

Fundido y extrusión

Una vez clasificado y lavado, el residuo plástico es triturado y luego fundido hasta formar una pasta que es, en esencia, plástico «puro». Ya no se trata de botellas, ni bolsas, ni envases. Es plástico, sin más. Este fundido es extrusionado con una prensa para que pase por unos orificios muy pequeños y forme unos filamentos que, al enfriarse y solidificar, son cortados en pequeños trocitos o pellets.

En este momento, lo que era basura, un residuo, se ha convertido en materia prima, un recurso. Hemos dado la vuelta a la rueda de la producción y hemos conseguido plástico nuevo y perfecto sin necesidad de extraer ni procesar petróleo.

Tras pasar por un control de calidad, los pellets de plástico son empaquetados y enviados a las industrias de transformación que los necesiten. En ellas se vuelven a fundir y pasarán por diversos tratamientos, según sea el tipo de producto que se quiera conseguir con ellos. Una botella puede transformarse en tejido, en una pieza de tu impresora o en la carcasa de tu teléfono móvil, por ejemplo.

No lo dudes: recicla el plástico

Tenemos en nuestras manos la oportunidad de ser parte de la solución y no parte del problema. Tomemos conciencia de la importancia de los pequeños actos. Reciclando las botellas y educando a los niños con el ejemplo pondremos ladrillos sobre los que se construirá un mundo mejor.

Sea reutilizando en casa o fomentando el reciclado, en Importaco nos apuntamos a ser parte de la solución y por eso te animamos a que te unas a nosotros por la sostenibilidad. Apuesta por el reciclado del plástico.

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