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Consejos para mantener la temperatura del agua mineral en verano

En verano bebemos más agua mineral. Las temperaturas en España son un reto para la hidratación y, por lo tanto, para la salud. Necesitamos agua para las funciones vitales y, entre ellas, conservar la temperatura ideal no es la menos importante. En verano es especialmente crucial.

El agua nos permite refrescarnos de dos maneras. La primera es formando parte del proceso interno de regulación térmica. El agua traspasa la piel a través de los poros y, al evaporarse en contacto con el aire, nos enfría. La otra manera es por su propia temperatura. Un vaso de agua fresca supone un volumen de líquido a una temperatura menor que la de nuestro cuerpo, que al ingerirse nos «regala» ese frescor. No es casualidad que en verano nos apetezcan más agua fresca y helados.

En casa, metemos las botellas de agua de uno o dos litros (o incluso las garrafas) en la nevera y así siempre tenemos una bebida fresca disponible. También podemos hacer cubitos de hielo (mejor con agua mineral, para que no alteren el sabor de la bebida). Pero, cuando salimos, la cosa cambia. El agua capta rápidamente la temperatura del ambiente y se convierte en una bebida menos agradable. ¿Cómo evitarlo? Te damos algunos trucos para tener agua fresca fuera de casa.

Ideas para mantener fresca el agua

Una forma muy obvia de mantener el agua fría fuera de casa durante algunas horas es congelar la botella. Para evitar su rotura, abre la botella de 33 o 50 cl y vacía un par de dedos de agua antes de congelarla. Ese bloque se irá descongelando poco y poco y podrás beber tragos de agua fría durante varias horas.

Otra opción, por supuesto, es llevar una neverita portátil en el coche o a la playa. Los hielos mantendrán el agua fresca durante horas.

Pero es posible que busques trucos menos evidentes para refrescar el agua. Si vas a la playa o a un río, es buena idea enterrar la botella en la orilla. No se enfriará como en el frigorífico, pero en un rato tomará la temperatura del agua ambiental, lo que puede significar hasta a 20 o 30 grados menos que el aire.

Como hemos mencionado, la evaporación del agua en la piel es una forma de enfriamiento de nuestro organismo. Ese mismo sistema lo utiliza el botijo y podemos adaptarlo para nuestra botella de agua. Envuélvela en un trapo mojado. La humedad se evaporará y forzará el enfriamiento del agua del interior de la botella. Quizá recuerdes que algunas cantimploras antiguas tenían una superficie de fieltro, precisamente para refrescar el agua de esta manera.

¿Y en casa? Es posible que hayas comprado botellas de agua y no hayas tenido tiempo de enfriarlas en la nevera. Si los hielos que tienes son de agua corriente, quizá no quieras usarlos porque alteran el sabor del agua. ¿Cómo solucionarlo? Un truco que funciona estupendamente es llenar un gran recipiente (una cubitera, una ensaladera o incluso una cacerola) con agua del grifo con los hielos y un puñado de sal. Si pones la botella en ese baño de agua salada helada, se enfriará muchísimo en pocos minutos.

Como ves, hay alternativas para mantener fresca el agua mineral, algo que en verano es más que necesario. No solo nos lo pide el cuerpo por motivos de salud. Beber agua fresca cuando tenemos calor es un placer en sí mismo. Nos quita la sed, nos alivia y nos satisface. En Importaco queremos que el agua esté a tu servicio allá donde vayas y, por supuesto, que la bebas de la manera más gratificante. ¿Vas a la playa? ¡Toma nota de estos trucos!

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